El psicoanálisis en la Razón Populista de Ernesto Laclau
Javier Balladares
El objetivo del presente artículo es rastrear el lugar del psicoanálisis en La razón populista, libro escrito por Ernesto Laclau y publicado en 2005. Como es sabido, el psicoanálisis ha sido una fuente constante de ideas y conceptos en la obra del filósofo argentino. Ya desde Hegemonía y estrategia socialista (1985), Laclau junto a Chantal Mouffe hacen uso de conceptos freudianos y lacanianos. Sin olvidar que la obra de Laclau no tiene la intención de reclamar fidelidad al psicoanálisis ni pretende ser la única lectura válida de tal disciplina, intentaremos tomar en serio el papel de los conceptos psicoanalíticos en la teoría del populismo de Laclau.
Para ello, distinguimos dos planos en los que el filósofo argentino hace referencia a Freud y Lacan: por un lado, en la genealogía de las concepciones del populismo, en donde Laclau revisa la Psicología de las masas y análisis del yo de Freud. Esta obra de Freud no es sino un escalón más en el camino hacia el enfoque laclauiano del populismo; por otro lado, ya en el tratamiento propio de la teoría del populismo, el psicoanálisis es elevado a una ontología que coincide con la de la teoría política de Laclau.
En su Hegemonía y estrategia socialista, Ernesto Laclau junto a Chantal Mouffe argumentan a través de dos vías, o más bien, de dos ejes, que podríamos denominar como diacrónico y sincrónico, respectivamente. En los dos primeros capítulos de aquella obra de 1985, sus autores reconstruyen la genealogía del concepto de hegemonía desde Rosa Luxemburg hasta Gramsci, pasando por Kautsky y Bernstein. Este es el eje diacrónico. Y lo es porque en tal eje nos encontramos con un tratamiento que se preocupa por las modificaciones en el tiempo del concepto de hegemonía. Se puede afirmar que en este eje Laclau y Mouffe analizan el desarrollo de ciertas líneas del pensamiento marxista que culminó en la necesidad de postular un concepto de hegemonía que terminaría por romper en lo general con esta corriente de pensamiento. Tal proceso no sería accidental. Sólo desde el pensamiento marxista fue posible el nacimiento del concepto de hegemonía, pero la nueva lógica de lo social que implicaba tal concepto era incompatible con el discurso teórico y político en cual nació. El nacimiento y las transformaciones del concepto de hegemonía sólo son pensables diacrónicamente.
En el capítulo tercero de esta obra, Laclau y Mouffe nos muestran su propia conceptualización de la hegemonía. No se trata allí ya de seguir el desarrollo del concepto, sino de mostrarnos su forma acabada, o para decirlo de manera más propia, de mostrarnos su teoría de la hegemonía estructuralmente. El desarrollo en el tiempo ya no importa, sino la forma estructurada de la hegemonía y su lógica de lo social subyacente. Estamos entonces ante otro eje, el sincrónico. En este capítulo nos enteramos de lo que trata la teoría de le hegemonía propiamente dicha. Esta misma estrategia argumentativa en dos ejes se repite en la última gran obra del filósofo argentino.
En La razón populista Ernesto Laclau se propone desarrollar una teoría del populismo que supere las inconsistencias de las teorías sobre el populismo existentes hasta el momento actual. Estas teorías, Laclau nos hace ver, carecen de una argumentación consistente acerca de los movimientos populistas. Para desarrollar una teoría consistente acerca de este tema, el filósofo argentino recurre a conceptos que él mismo ha forjado en obras anteriores, especialmente en el mencionado libro de 1985, aunque considerando sus propias reformulaciones.
Como ya señalábamos, en La razón populista nos encontramos con la misma estrategia de argumentación de Hegemonía y estrategia socialista. En un primer momento, Laclau nos muestra el modo en que se transformó la idea de masa desde la obra de Gustav Le Bon hasta arribar a un enfoque que reclamaría una teoría que diese cuenta de la construcción del pueblo como sujeto político. En un segundo momento, Laclau desarrolla su propia concepción del populismo, yendo más allá de las coordenadas que la genealogía de las definiciones como masa, multitud o turba le brindaron. El primer momento sería diacrónico; y el segundo, sincrónico.
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