Psicoanálisis y política
Psicoanálisis y política: puentes reflexivos a través de las construcciones de Ernesto Laclau
Diana Plaza Martín y Gibrán Larrauri Olguín
Irrupción del síntoma. Eso es lo que se halla en los cimientos del dossier que presentamos en las siguientes páginas. En específico, son tres formaciones sintomáticas las causantes de esta edificación. Formaciones cuyos castillos, como la lógica clínica lo puntúa, están atravesados de arriba a bajo por lo que, parafraseando a Lacan, “no anda”, al menos, no-del-todo. Siendo así, y apegándonos a la sexuación lacaniana, este dossier es mujer: está imposibilitado de otorgar un sentido final de las temáticas que aborda. Es por ello que dichos síntomas, que operan como causas, no dejarán de producir nuevos impases y nuevas respuestas, así como re-producir representaciones tal vez ya escudriñadas alguna vez por los mantos de la disquisición.
La primera formación sintomática a la que hacemos alusión se refiere de lleno al marco conceptual de este trabajo: los encuentros y desencuentros entre el discurso de la ciencia política y del psicoanálisis. Y es que, a pesar de que la singularidad del sujeto que el psicoanálisis señala es siempre un producto de lo social, y por lo tanto de la política que lo gesta, el diálogo entre ambas concepciones de la subjetividad parece no haber podido dar el paso hacia un intercambio que no termine en conclusiones que son más bien oclusiones. Esto pese a que Freud en Psicología de las masas y análisis del Yo recalque que el psicoanálisis es intrínsecamente tanto clínica de lo particular como psicología social, y a sabiendas de que Lacan señalara que si existe el discurso del psicoanalista es porque lógicamente lo precede el discurso del amo. Lo que se leerá aquí es el intento de algo diferente. En este sentido la obra de Laclau, en tanto representa un trabajo de inclusión política del psicoanálisis, es sin duda un material de primer orden para un diálogo fructuoso.
En segundo término, mencionaremos aquél síntoma “perteneciente” al campo psicoanalítico mayoritariamente, al que nosotros, siguiendo a Jorge Alemán, denominaremos “conservadurismo laico”[1] en relación al ejercicio de la práctica psicoanalítica. Se trata de un síntoma con tintes de denuncia que tiene por objetivo mostrar que, a pesar de la imposible armonía que subyace en todo lazo social en tanto está soportado por el goce y por lo que éste supone para el deseo y lo posible, ello no tiene por qué llevar implícito abogar por una supuesta neutralidad política siempre confortable, frente al devenir actual de esta sociedad determinada por el estilo capitalista de producción el cual en el extremo acarrea la ideología de la supresión del sujeto.
Pues, no es raro que quienes se circunscriben en la práctica y la reflexión psicoanalíticas se “olviden” de la política en su vertiente de masas, cuando no a suponer al campo de la ciencia y la filosofía políticas como un campo minado por la follery (necedad ingenua), o bien, y lo que es peor, por la knavellery, es decir, la canallada, como Lacan mismo lo señalara en su séptimo seminario, lo que se traduce, entre otras cosas, en una llamativa falta de ingerencia de tal disciplina en la vida social. En adición, tales conclusiones del lado de quienes se ocupan de lo político, la política y los políticos, no van más allá de suponer al psicoanálisis como un armazón ante todo pesimista y alejado de todo poder de acción masivo. En este sentido nos resulta claro que ante la obra de Laclau, nadie interesado en los campos en cuestión puede resultar indiferente ante los inéditos puentes que plantea con las estructuras del psicoanálisis y los componentes de la política, para desde allí forjar algo más allá de lo singular y más acá de lo popular.
Para finalizar, y para plantear el último eje sintomático que motorizó este esfuerzo, señalaremos que en un empeño siempre incauto por “solucionar”, o al menos responder de manera crítica a los dos síntomas anteriores ayudándonos del pensamiento de Laclau, autor que parte de la consideración de que “buena parte de lo que ha sido fructífero e innovador en la filosofía contemporánea es, en gran medida, el intento de extraer las consecuencias del descubrimiento freudiano del inconsciente”[2], hemos dado con un agro que nos empapa de nuevos interrogantes. Constatamos que en Laclau tomar en cuenta o considerar al inconsciente, ha desembocado en el nacimiento de una obra que parte de la indecibilidad y contingencia de todo fundamento, para proponer un cierre de sentido a sabiendas del asegurado fracaso del mismo, lo cual no puede más que conmover de manera todavía más honda las estructuras de pensamiento tanto del campo político como del psicoanalítico. Es por esto que, tal vez se trate de una idea lapidaria, sectaria, pero no encontramos tal ejercicio intelectual en ninguno de los pensadores del lazo social más connotados de la actualidad, y menos, desde un ámbito latinoamericano. El ejercicio intelectual de Laclau a lo largo de su vereda, y especialmente en lo que hasta hoy ha sido su última escala, es decir, en su producción titulada La Razón populista, presenta tensiones, nudos sintomáticos, que los textos compilados en estas páginas se encargan de mostrar y problematizar, de las cuales destacamos tres para de señalar la organización de este dossier:
1. Tensión en la conjugación de las categorías psicoanalíticas y el armazón teórico laclauniano.
2. Tensión entre las categorías (per se antinómicas) de orden y de conflicto en la teoría de la hegemonía como propuesta de acción política.
3. Tensión en la latente elevación de la teoría de la hegemonía a la categoría de ontología política.
Dentro de cada una de las categorías mencionadas el lector encontrará dos artículos de los seis que forman el dossier, aportando cada uno una visión diferente, sobre las mencionadas tensiones.
Referentes a la primera tensión encontraremos el texto en coautoría de Paula Biglieri y Gloria Perelló así como el de Julio Aibar. En el primero de ellos se destacan las fortalezas e ingenio que Laclau obtiene del uso de la elaboración lacaniana del registro de lo real. Por su parte Aibar, en un trabajo crítico de larga data, se dedica a escudriñar las posibles consecuencias y factores de debilitamiento teórico que la poca relevancia del registro de lo imaginario puede generarle a las concepciones de Laclau.
En la segunda categoría tensional se sitúan los trabajos de Antonia Muñoz y Guillermo Pereira, donde nuevamente encontraremos una mirada, aquella de Muñoz, que nos muestra “los pros” que en la teoría de Laclau encontramos de cara a, en sus propias palabras: la “bajada de la teoría” a la práctica política, mientras que en el texto de Pereira, nos sumergiremos en “los contras” que la gradual primacía de la categoría de orden sobre la del conflicto suscita en la obra del politólogo argentino, en posible detrimento para la producción de una propuesta política de izquierdas.
Por último, el lector se topará con las tensiones que tanto Javier Balladares como Benjamín Arditi encuentran, en específico, en La Razón Populista. Se constatará que si bien ambos autores van a señalar la existencia de una ontología política como el núcleo problemático de la obra de Laclau, Balladares lo trabajará en relación al bagaje psicoanalítico, mientras que Arditi lo planteará desde una perspectiva que recurre de manera predominante a la filosofía y la ciencia política.
De este modo, tenemos seis textos que dialogan entre sí en parejas, y evidentemente, de una forma más sutil si se quiere proyectan puentes entre sí de manera constante. Puentes que, en su intención por problematizar la obra del autor homenajeado en estas páginas, por encontrar nuevos caminos a partir de la misma, más que conducir a un punto específico, como se señaló más arriba, suscitan recorridos inéditos. Por lo tanto, en las páginas de este dossier se tiene el placer de leer verdaderas producciones intelectuales que aportan perspectivas novedosas tanto de la obra de Laclau como del campo intelectual en el que se cruzan el discurso del psicoanálisis con el de la ciencia política.
Como colofón al dossier, y como suele ocurrir no por serlo último en mencionarse es lo menos importante, todo lo contrario, se ofrece al público un texto inédito de Ernesto Laclau, que amablemente redactó para esta publicación, en el que de manera sintética aborda el tema de las influencias y usos que el psicoanálisis ha tenido a lo largo de su trayectoria reflexiva.
Para terminar esta introducción, resta hacer hincapié en que la relevancia de este dossier no solo radica en el contenido del mismo, sino en que puede decirse sin tapujos que es un proyecto singular en México, y de los pocos que se han producido en la última década sobre la obra de Laclau en el continente americano de habla hispana. Si bien existen los libros, las compilaciones, etc., con las que se comparten rasgos escriturales y de índole temática, difieren de lo que ahora dejamos a su consideración en tanto los textos que se presentan no son traducciones al castellano, fueron escritos y pensados por primera vez en esa lengua[3] en tanto han sido paridos por pensadores cuyo ser deseante y político deviene en la siempre diferente realidad latinoamericana en relación a la europea y norteamericana.
Índice del dossier
Paula Biglieri y Gloria Perelló, “Los nombres de lo real en la teoría de Laclau: antagonismo, dislocación y heterogeneidad”
Julio Aibar, “Lo imaginario: el olvido de Laclau”
Antonia Muñoz, “Laclau; orden y conflicto”
Guillermo Pereira, “La interrupción del mito de la hegemonía”
Javier Balladares, “El psicoanálisis en la Razón Populista de Ernesto Laclau”
Benjamín Arditi, “¿Populismo es hegemonía es política? La teoría del populismo de Ernesto Laclau”
Ernesto Laclau, “La función retórica de las categorías psicoanalíticas”
[1] Alemán, J. (2009). Para una izquierda lacaniana...Intervenciones y textos. S. Tri. Buenos Aires, Grama Ediciones: 111.
[2] Butler, J., Laclau, E. y S. Žižek (2000). Contingencia, hegemonía y universalidad. Diálogos contemporáneos en la izquierda. Buenos Aires, FCE. Pág. 78 y 79. En las mismas páginas Laclau situará al pensamiento lacaniano como una “radicalización y profundización de lo que estaba in nuce contenido en el descubrimiento de Freud”.